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Revista Ciencias de la Actividad Física UCM. N° 26(2), julio-diciembre,
2025. ISSN: 0719-4013
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| Artículo Investigación
Comparación de la Aptitud física de jóvenes futbolistas chilenos categorizados por Bio-Banding
Comparison of the physical fitness of young chilean soccer players categorized by Bio-Banding
Comparação da aptidão física de jovens jogadores de futebol chilenos categorizados por Bio-Banding
Segueida Lorca, Álvaro1;
Villaseca-Vicuña, Rodrigo2;
Barrera Díaz, Joel3;
Pardo-Tamayo, Carolina4;
Merino-Muñoz, Pablo5 &
Pérez-Contreras, Jorge6
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Segueida-Lorca, A., Villaseca-Vicuña, R., Barrera-Díaz, J.,
Pardo-Tamayo, C., Merino-Muñoz, P., & Pérez-Contreras, J. (2025).
Comparación de la Aptitud física de jóvenes futbolistas chilenos
categorizados por Bio-Banding. Revista Ciencias de la Actividad Física
UCM, 26(2), 193-209. http://doi.org/10.29035/rcaf.26.2.14
RESUMEN
El reconocimiento de las diferencias biológicas ha llevado al uso de
una categorización alternativa por maduración en deportistas jóvenes,
conocida como Bio-Banding (BB). A partir de este análisis, pueden
observarse diferencias importantes en los procesos de maduración, que
impactan en medidas antropométricas avanzadas (peso y talla) y en la
aptitud física (potencia, velocidad, fuerza y resistencia) dentro de un
mismo grupo etario. Los objetivos de esta investigación fueron
describir y comparar la aptitud física de futbolistas jóvenes de las
categorías Sub-12 a Sub-19, agrupados según BB. Participaron 151
futbolistas varones (edad: 15.05 ± 1.63 años) pertenecientes a dos
clubes profesionales de fútbol en Chile. Se compararon variables de
aptitud física mediante pruebas ANOVA de Welch y Kruskal-Wallis,
encontrando diferencias estadísticamente significativas entre las
categorías BB en sprint 10 m (p < .001), sprint 30 m (p < .001),
Zig-Zag 20 m (p < .001), CMJ (p < .001) y YoYoIR (p < .001).
Los hallazgos muestran que los procesos de maduración se reflejan, en
orden de magnitud de cambio, en: (i) altura del salto CMJ, (ii) tiempo
en 10 m, (iii) tiempo en 30 m, (iv) tiempo en Zig-Zag 20 m y distancia
YoYoIR. En conclusión, existen cambios significativos en la aptitud
física de los jugadores agrupados por BB, aunque estos no siguen una
relación lineal con los cambios asociados a los procesos de maduración.
Esta situación debe ser considerada por clubes y entrenadores que
apliquen BB como alternativa a la categorización cronológica en los
procesos de identificación, selección y desarrollo de jóvenes talentos.
Palabras clave:
Fútbol; Deporte juvenil; Rendimiento atletico; Maduración.
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1 Universidad Católica Silva Henríquez, Facultad de Educación, Laboratorio y/o grupo de investigación, Chile.
https://orcid.org/0000-0002-0503-5304, asegueidal@ucsh.cl 2 Universidad Viña del Mar, Facultad de Educación, Laboratorio y/o grupo de investigación, Chile. https://orcid.org/0000-0002-2924-6931, rvillasecav@gmail.com 3 University of Coimbra, Faculty of Sport Sciences and Physical Education, Portugal. https://orcid.org/0000-0002-9559-5048, jibarrera23@gmail.com 4 Universidad Santo Tomás, Facultad de Salud, Chile. https://orcid.org/0009-0003-2091-2584, carolinapardo@santotomas.cl 5 Universidad Adventista de Chile, Núcleo de Investigación en Ciencias de la Motricidad Humana, Chile. https://orcid.org/0000-0002-8323-726X, pablo.merino@usach.cl 6 Universidad Santo Tomás, Facultad de Salud, Chile. https://orcid.org/0000-0002-2314-0204, joperezc@gmail.com ABSTRACT The recognition
of biological differences has led to the use of an alternative
categorization method based on maturation in young athletes, known as
Bio-Banding (BB). Through this approach, important differences can be
observed in maturation processes, which impact advanced anthropometric
measures (weight and height) and physical fitness (power, speed,
strength, and endurance) within the same age group. The objectives of
this study were to describe and compare the physical fitness of young
soccer players from the U-12 to U-19 categories, grouped according to
BB. A total of 151 male soccer players (age: 15.05 ± 1.63 years) from
two professional football clubs in Chile participated. Physical fitness
variables were compared using Welch’s ANOVA and Kruskal–Wallis tests,
revealing statistically significant differences among BB categories in
the 10 m sprint (p < .001), 30 m sprint (p < .001), 20 m Zig-Zag
(p < .001), CMJ (p < .001), and YoYoIR (p < .001). The
findings show that maturation processes are reflected, in order of
magnitude of change, in: (i) CMJ jump height, (ii) 10 m sprint time,
(iii) 30 m sprint time, (iv) 20 m Zig-Zag time, and YoYoIR distance. In
conclusion, there are significant changes in the physical fitness of
players grouped by BB, although these do not follow a linear
relationship with changes associated with maturation processes. This
situation should be considered by clubs and coaches who apply BB as an
alternative to chronological categorization in the identification,
selection, and development of young talents.
Key words: Soccer; Youth sports; Athletic Performance; Maturation. RESUMO O
reconhecimento das diferenças biológicas levou ao uso de uma
categorização alternativa baseada na maturação de atletas jovens,
conhecida como Bio-Banding (BB). A partir dessa abordagem, podem ser
observadas diferenças importantes nos processos de maturação, que
impactam as medidas antropométricas avançadas (peso e estatura) e a
aptidão física (potência, velocidade, força e resistência) dentro de um
mesmo grupo etário. Os objetivos desta pesquisa foram descrever e
comparar a aptidão física de jovens futebolistas das categorias Sub-12
a Sub-19, agrupados de acordo com o BB. Participaram 151 jogadores de
futebol do sexo masculino (idade: 15,05 ± 1,63 anos) pertencentes a
dois clubes profissionais de futebol do Chile. As variáveis de aptidão
física foram comparadas por meio dos testes ANOVA de Welch e
Kruskal–Wallis, encontrando diferenças estatisticamente significativas
entre as categorias BB nos testes de sprint 10 m (p < .001), sprint
30 m (p < .001), Zig-Zag 20 m (p < .001), CMJ (p < .001) e
YoYoIR (p < .001). Os resultados mostram que os processos de
maturação se refletem, em ordem de magnitude de mudança, em: (i) altura
do salto CMJ, (ii) tempo nos 10 m, (iii) tempo nos 30 m, (iv) tempo no
Zig-Zag 20 m e distância no YoYoIR. Conclui-se que existem mudanças
significativas na aptidão física dos jogadores agrupados por BB, embora
essas não sigam uma relação linear com as mudanças associadas aos
processos de maturação. Essa situação deve ser considerada por clubes e
treinadores que aplicam o BB como alternativa à categorização
cronológica nos processos de identificação, seleção e desenvolvimento
de jovens talentos.
Palavras chave:
Futebol; Esporte juvenil; Desempenho atlético; Maturidade.
INTRODUCCIÓN El éxito en el
fútbol profesional de alto nivel depende en gran medida de los procesos
de formación y desarrollo de los futbolistas jóvenes. Estos procesos
consideran aspectos como la especificidad y volumen de la práctica,
factores psicológicos, habilidades técnicas y tácticas, características
antropométricas y fisiológicas, el efecto de la edad relativa,
influencias socioculturales y análisis multidimensionales (Sarmento et
al., 2018). Además, se lleva a cabo un monitoreo constante de la
aptitud física de los jóvenes jugadores, evaluando su rendimiento
mediante diversas pruebas, tales como el salto vertical con
contramovimiento (CMJ), sprints de 10 y 30 metros, cambio de dirección
en 20 metros (Zig-Zag) y el test de recuperación intermitente Yo-Yo
nivel 1 (Yo-Yo IR1) (Barrera et al., 2021). En los últimos años,
también ha aumentado el interés por los procesos de maduración
biológica de los futbolistas, reconociendo que dentro de un mismo grupo
cronológico de edad pueden existir notables diferencias en los procesos
de maduración. Estas diferencias pueden influir en las medidas
antropométricas (peso y talla) y de rendimiento (potencia, velocidad,
fuerza y resistencia) (Towlson et al., 2021a). Tal variabilidad puede
ocasionar un sesgo de selección inconsciente relacionado con la
maduración, lo que resulta en una selección desproporcionada de
jugadores en un estado de maduración más avanzado (Towlson et al.,
2021b). Es por ello que la evaluación de la aptitud física en base a la
maduración biológica, en lugar de la edad cronológica, permite una
medición más precisa del verdadero potencial de un jugador, evitando
sesgos y favoreciendo un desarrollo más equitativo.
El reconocimiento de estas diferencias biológicas ha dado lugar a una categorización alternativa por maduración en los jóvenes atletas, conocida como Bio-Banding (BB). El objetivo del BB es reducir las disparidades asociadas a la madurez, ajustando las categorías en función de las características antropométricas y de aptitud física de los jugadores. Esto permite generar un entorno de entrenamiento y competición más equitativo, competitivo y desafiante (Barrett et al., 2022). Esta categorización ha sido aplicada en futbolistas jóvenes en diversas áreas, como redes de pases (Towlson et al., 2021b), percepción del esfuerzo diferenciada (Barrett et al., 2022), cambios en la composición corporal (Segueida-Lorca et al., 2022), indicadores de talento (Towlson et al., 2020), aspectos fisiológicos y técnico-tácticos (Lüdin et al., 2021), percepciones durante la competición (Bradley et al., 2019) y experiencias en competición (Cumming et al., 2017a). Sin embargo, según el conocimiento actual, pocos estudios han analizado la aptitud física de los jugadores mediante pruebas como los sprints y el CMJ (Johnson et al., 2022; MacMaster et al., 2021), y no se han encontrado investigaciones que incluyan las pruebas de Zig-Zag 20 m y Yo-Yo IR1 (Pérez-Contreras et al., 2022). El estudio de la aptitud física en jóvenes futbolistas mediante pruebas específicas, como los sprints y el CMJ, es crucial para comprender mejor las capacidades de rendimiento de los jugadores en función de su maduración biológica (Eskandarifard et al., 2022). Este enfoque es especialmente relevante, dado que las pruebas actuales de evaluación física suelen basarse en categorías cronológicas, lo que puede no reflejar de manera precisa las capacidades reales de los futbolistas, debido a las diferencias individuales en los procesos de maduración biológica (Eskandarifard et al., 2022). El uso de pruebas adicionales, como el Zig-Zag 20 m y el Yo-Yo IR1, permitirá una visión más completa y ajustada del perfil físico de los jugadores (Pérez-Contreras et al., 2022). Esto facilitará un diseño más preciso de programas de entrenamiento y una selección más justa y eficiente de los futbolistas, adaptando los entrenamientos y las competiciones a las necesidades reales de cada jugador, en función de su maduración biológica. El presente estudio tiene como objetivo describir y comparar la aptitud física de futbolistas masculinos jóvenes, desde la categoría sub-12 hasta la sub-19, agrupados según BB, utilizando pruebas de sprints, CMJ, Zig-Zag 20 m y Yo-Yo IR1. Además, se busca explorar cómo la maduración biológica impacta en las habilidades físicas esenciales para el fútbol, promoviendo un entorno de entrenamiento y competición más equitativo y eficaz. Se espera que los futbolistas que se encuentren en una categoría BB más avanzada muestren un mejor rendimiento en las pruebas específicas debido a su mayor maduración biológica. De igual manera, se anticipa que existan diferencias significativas en el rendimiento físico entre las categorías BB, lo que podría indicar que la maduración biológica tiene un impacto directo sobre la aptitud física y el rendimiento deportivo de los jóvenes futbolistas. MÉTODOS Diseño del Estudio Este estudio
utilizó un enfoque cuantitativo, descriptivo y comparativo, con un
diseño transversal que permitió analizar el rendimiento físico de
futbolistas jóvenes en función de su estado de maduración biológica.
Participantes 151 jugadores juveniles masculinos de fútbol pertenecientes a dos clubes de fútbol profesional de la primera división de Chile participaron en el estudio, distribuidos en las siguientes categorías por edad cronológica: Sub-12, Sub-13, Sub-14, Sub-15, Sub-16, Sub-17 y Sub-19 (Tabla 1). Los jugadores entrenaban de 3 a 5 veces por semana y participaban regularmente en torneos oficiales en sus categorías. El tamaño muestral correspondió a la totalidad de los jugadores disponibles en ambos clubes durante la temporada evaluada. Se utilizó un procedimiento de muestreo no probabilístico, de tipo intencional, incluyendo a todos los deportistas que cumplían con los criterios de inclusión establecidos (estar registrados en el club y participar regularmente en entrenamientos y competiciones oficiales). Tabla 1. Características descriptivas de los participantes categorizados por edad cronológica
Todos los
participantes fueron debidamente informados sobre el contenido del
estudio, sus objetivos, posibles riesgos y beneficios. Las tareas y
pruebas realizadas en este estudio consistieron en ejercicios que
comúnmente se realizan en los entrenamientos (sprints y saltos). todos
los participantes contaban con licencia federativa, a través de la cual
los padres, al inicio de la temporada, firmaron un documento que
autorizaba su participación en las actividades futbolísticas del club.
este tipo de intervención no altera el entrenamiento normal de fútbol
ni involucra acciones motoras que difieran de las realizadas en las
prácticas y partidos habituales; por lo tanto, la intervención nunca
representó un riesgo adicional más allá del asociado con la práctica
habitual del fútbol. Además, todos los participantes se sometieron a un
examen médico antes del inicio de la temporada, y las pruebas se
realizaron sin lesiones ni molestias físicas. por lo tanto, este
estudio cumple con los requisitos de la declaración de Helsinki
(Asamblea General de la Asociación Médica Mundial, 2013).
Procedimiento de Evaluación Todas las
evaluaciones se llevaron a cabo en las instalaciones del club y se
realizaron durante la semana de pretemporada y en las horas previas al
entrenamiento de cada categoría de fútbol. Se comenzó con la evaluación
del peso corporal, altura y altura sentado, siguiendo los estándares
establecidos por la sociedad internacional para el avance de la
cineantropometría (ISAK) (Esparza et al., 2019); esto fue realizado por
dos antropometristas con certificación ISAK nivel 3. Se les pidió a
todos los jugadores evitar ejercicios extenuantes 24 horas antes de la
prueba para prevenir la fatiga durante la evaluación.
Los ejercicios de calentamiento fueron dirigidos por el entrenador de preparación física del club. Los participantes realizaron un calentamiento general estandarizado, que incluyó trote suave, movimientos multidireccionales y estiramientos dinámicos, seguido de un calentamiento específico para la prueba que duró de 15 a 20 minutos. Las diferentes pruebas fueron programadas de la siguiente manera: día 1: mediciones antropométricas. Día 2: tiempo para sprint de 10 m (10 m), 30 m (30 m) y 20 m de cambio de dirección (zigzag). Día 3: salto con contramovimiento (CMJ). día 4: prueba de recuperación intermitente yoyo nivel 1 (Yo-Yo IR1) (figura 1). estas pruebas son comúnmente realizadas por equipos de fútbol, ya que proporcionan datos válidos para evaluar la antropometría y la Aptitud física de los jugadores. Por lo tanto, todos los participantes estaban familiarizados con las pruebas y las realizaban regularmente. Se animó a cada jugador a dar su mejor esfuerzo en cada prueba (Pérez-Contreras et al., 2022; Villaseca-Vicuña et al., 2021). Para distribuir a los jugadores en las categorías de Bio-Banding (BB), en primer lugar, se estimó el momento de ocurrencia de la velocidad pico de altura (VPA) con las mediciones de altura, peso y altura sentado, utilizando la ecuación de regresión presentada por Mirwald et al. (2002). Posteriormente, se predijo la altura adulta con el modelo de Sherar et al. (2005), una vez establecida la altura adulta predicha, junto con el respectivo porcentaje actual de altura adulta, los participantes fueron distribuidos en cuatro categorías de BB (Rogol et al., 2018): < 85.0% (BB1); 85.0 – 89.9% (BB2); 90.0 – 94.4% (BB3) y ≥ 95.0% (BB4), que representan las etapas prepuberal, puberal temprana, puberal media y puberal tardía, respectivamente (Cumming et al., 2017b). La tabla 2 muestra el número de jugadores en cada categoría BB según criterios cronológicos. Figura 1. Distribución de las evaluaciones antropométricas y de Aptitud física
La Tabla 2
muestra la distribución de los 151 jugadores según las categorías
cronológicas (Sub-12 a Sub-19) y los grupos de maduración biológica
establecidos por Bio-Banding (BB1 a BB4). Se observa que la mayoría de
los participantes se concentran en los niveles más avanzados de
maduración (BB3 y BB4), mientras que los grupos de menor maduración
(BB1 y BB2) aparecen principalmente en las categorías más jóvenes
(Sub-12 y Sub-13).
Tabla 2. Número de jugadores en cada categoría BB según criterios cronológicos
Mediciones Antropométricas
El peso y la estatura fueron evaluados usando una balanza detecto con estadiómetro incluido (modelo 2391, EE. UU.), con una capacidad de 180 kg – precisión de 0.1 kg – y una longitud de 200 cm – precisión de 0.1 cm. la estatura sentado fue evaluada con el mismo estadiómetro y un banco de madera con dimensiones de 30 cm x 40 cm x 50 cm. las evaluaciones siguieron los estándares establecidos por la sociedad internacional para el avance de la cineantropometría (ISAK) (Esparza et al., 2019) y fueron realizadas por dos antropometristas ISAK nivel 3. Salto Contramovimiento (CMJ) El test de CMJ se utilizó para determinar la altura máxima de salto vertical. antes del test, cada jugador realizó un calentamiento específico de cinco saltos a una caja de salto, cuya superficie de destino estaba a 40 cm del suelo. en el test, los participantes realizaron tres intentos. para el cmj, cada participante comenzó desde una posición de pie erguido: las manos se colocaron en las caderas durante toda la prueba para eliminar la influencia del movimiento de brazos. El participante descendía rápidamente hasta que las rodillas se flexionaban aproximadamente 90 grados y luego saltaba verticalmente tan alto como fuera posible, aterrizando con ambos pies al mismo tiempo. Su utilización fue explicada por Loturco et al. (2019) y su fiabilidad fue verificada en futbolistas jóvenes de distintas categorías por Rodríguez-Rosell et al. (2016). la altura del salto fue estimada midiendo el tiempo de vuelo (ft) y usando la fórmula: h = (ft² * 9.81) / 8 (Comfort et al., 2019). Para el CMJ se utilizó una plataforma de contacto Smartjump (Fusion Sport, Australia). se registró la altura del salto (cm) y se seleccionó el mejor resultado. El coeficiente de correlación intraclase (ICC) y el coeficiente de variación (CV) fueron calculados para establecer la fiabilidad relativa y absoluta, siendo 0.94 y 14.7%, respectivamente. Tiempos de Carrera Lineal en 10m y 30m Esta prueba es comúnmente usada para evaluar la aceleración y velocidad máxima en jugadores de fútbol (Villaseca-Vicuña et al., 2021). Antes de la evaluación, cada jugador realizó un calentamiento específico consistente en 5 sprints progresivos de 30 metros. se realizaron tres intentos de sprint de 30 metros, con un tiempo de recuperación de 3 minutos entre repeticiones. la evaluación se llevó a cabo en una cancha de pasto natural a las 10:00 am, con una temperatura de 15 °c y una humedad relativa del 54%. La posición inicial era de pie, con el pie delantero justo detrás de una línea ubicada a 0.5 m de la primera célula fotoeléctrica a una altura de 1 m, para evitar que el láser fuera interrumpido por la cabeza o brazos al inicio del sprint. Se utilizaron tres células fotoeléctricas Smartspeed versión pro V2.1 (Fusion sport, Australia), ubicadas al inicio y en la marca de los 30 metros. Para el análisis, se utilizó la mejor repetición de los tres intentos en la carrera de 30 metros. se registraron los tiempos en las siguientes distancias: 0–10 m, como indicador de aceleración, y 0–30 m, como indicador de velocidad máxima. El ICC y el CV fueron calculados, siendo 0.88 y 5.05% para los 10 m y 0.98 y 4.48% para los 30 m, respectivamente. Prueba de Cambios de Dirección (ZIG-ZAG) Las pruebas de tiempo zigzag fueron descritas en Little y Williams (2005), estas pruebas reportaron alta fiabilidad en jóvenes deportistas (Mirkov et al., 2008). Cada una de las tres evaluaciones se realizó en tres intentos, con tres minutos de descanso. Se consideró el mejor intento para el análisis. antes de realizar la prueba, cada participante ejecutó un calentamiento específico de cuatro repeticiones de intensidad submáxima. Se seleccionó el tiempo más corto de las tres repeticiones. se usaron dos células fotoeléctricas Smartspeed pro V2.1 (Fusion Sport, Australia). Los participantes comenzaron con los pies ubicados a 1 m detrás del primer haz y a la señal, completaban el recorrido lo más rápido posible. Se calcularon ICC y CV para establecer la fiabilidad relativa y absoluta, siendo 0.94 y 2.7%, respectivamente. Test YoYo de Recuperación Intermitente Nivel 1 (YO-YO IR1) Este test es comúnmente utilizado para evaluar la capacidad de resistencia intermitente en jugadores de fútbol (Fanchini et al., 2014). Antes del test, cada jugador realizó un calentamiento específico de 10 carreras progresivas de 20 m con cambios de dirección. los participantes realizaron un intento del test, siguiendo el protocolo descrito por Bangsbo et al. (2008). Análisis estadísticos Los análisis estadísticos se realizaron con el software GraphPad Prism versión 8.0.2 para Windows (GraphPad Software, EE. UU.). Se analizaron las siguientes variables entre las categorías de BB: edad (años), 10 m (s), 30 m (s), zig-zag (s), CMJ (cm) y Yo-Yo (m). Los resultados se presentaron como medias y desviación estándar, junto con su intervalo de confianza del 95%, y medianas con percentiles 25 (P25) y 75 (P75), también con su intervalo de confianza del 95% de la mediana. La normalidad de los datos se evaluó mediante la prueba de Shapiro-Wilk, y la homogeneidad de las varianzas se verificó utilizando la prueba de Brown-Forsythe. Para comparar las diferencias entre grupos, se empleó la estadística ANOVA de Welch con la prueba post hoc de Games-Howell en aquellos casos donde los datos presentaron normalidad pero no homogeneidad de varianzas. En casos donde no se cumplió la normalidad, se utilizó la prueba de Kruskal-Wallis con la prueba post hoc de Dunn. Además, se calculó el tamaño del efecto utilizando omega cuadrado ajustado (ꙍ²) o eta cuadrado de H (ηh²), según correspondiera. Adicionalmente, se calculó el cambio porcentual del rendimiento (Δ %) entre las medias de los grupos para complementar la interpretación práctica de los resultados. El nivel de significación se fijó en p < 0.05. RESULTADOS Para describir
la muestra total de 151 participantes de este estudio, la Tabla 3
muestra los resultados de las medias y desviaciones estándar para las
variables de peso (kg), CMJ (cm) y edad de PHV (años), junto con su
intervalo de confianza del 95% respecto a la media. Asimismo, se
presentan como medianas y percentiles 25 y 75 las variables de edad
(años), estatura (cm), además de 10 m (s), 30 m (s), Zig-Zag 20 m (s),
Yo-Yo IR1 (m), predicción de la estatura adulta (cm) y el porcentaje
(%) de la estatura actual con respecto a la estatura adulta predicha,
junto con su intervalo de confianza del 95% respecto a la mediana.
Ninguna variable del estudio mostró diferencias significativas entre
las categorías cronológicas adyacentes, excepto en el Yo-Yo IR1, entre
Sub-14 vs. Sub-15 (p = .042).
Tabla 3. Características descriptivas del total de la muestra
Por otro lado, la Tabla 4 muestra las comparaciones entre los grupos de
las categorías de BB. Específicamente, hubo diferencias
estadísticamente significativas en edad (H(3)= 102.80; p< .001; ηH2=
.679), 10 m (H(3)= 82.02; p< .001; ηH2= .538), 30 m (F de Welch
(3,29.5)= 138.30, p< .001; est. ꙍ2= .732), Zig-Zag 20 m (H(3)=
60.60; p< .001; ηH2= .392), CMJ (F de Welch (3,35.9)= 43.04; p<
.001; est. ꙍ2= .455) y la prueba YoYoRI (H(3)= 57.38; p< .001; ηH2=
.429).
Tabla 4. Grupos basados en el porcentaje de la altura adulta predicha en el momento de la observación.
El objetivo de
este estudio fue describir y comparar la aptitud física de jóvenes
futbolistas masculinos chilenos, desde la categoría Sub-12 hasta la
Sub-19, agrupados según su maduración biológica mediante Bio-Banding
(BB), utilizando pruebas específicas de rendimiento: sprint de 10 y 30
m, salto con contramovimiento (CMJ), agilidad en Zig-Zag de 20 m y test
de resistencia intermitente Yo-Yo IR1. Este planteamiento buscó aportar
evidencia sobre cómo la maduración biológica influye en el desempeño
físico de los jugadores, ofreciendo una perspectiva más precisa y
equitativa que la basada únicamente en la edad cronológica.
En cuanto a los resultados, no se observaron diferencias significativas entre BB1 (prepuberal) y BB2 (puberal temprano) en las variables analizadas: edad, 10 m, 30 m, zig-zag 20 m, CMJ y Yo-Yo IR1. No obstante, entre BB2 (puberal temprano) y BB3 (puberal medio) comenzaron a aparecer diferencias significativas en las pruebas de 10 m, 30 m y CMJ. Posteriormente, entre BB3 y BB4 (puberal tardío), se identificaron diferencias significativas en todas las variables mencionadas, incluyendo además la edad, el zig-zag de 20 m y el Yo-Yo IR1. Respecto al cambio porcentual del rendimiento entre categorías adyacentes, solo se evidenció una diferencia estadísticamente significativa entre BB3 y BB4 (Δ = 12,10%; p < .001). Esta tendencia coincide con lo reportado por Segueida-Lorca et al. (2022), quienes encontraron una diferencia del 13,46% (p < .001) para estas mismas categorías. Los tiempos de sprint en 10 y 30 metros muestran una disminución progresiva a medida que avanza la madurez biológica, tendencia similar a la reportada por Johnson et al. (2022) en sus tres bandas biológicas (B1, B2 y B3). En ese estudio, la mayor reducción porcentual en el tiempo de 10 m se observó entre B3 y B2 (Δ = -4,3%), mientras que entre B2 y B1 fue de -2,6%. En el presente estudio se aprecia una dinámica equivalente, con una disminución de -13,9% entre BB3 y BB2, y de -6,3% entre BB2 y BB1. Para el sprint de 30 m, Johnson et al. (2022) también informan una mayor reducción entre B3 y B2 (Δ = -5,7%) en comparación con B2 y B1 (Δ = -2,9%). De manera similar, en nuestro estudio, la reducción entre BB3 y BB2 fue de -11,7%, y entre BB2 y BB1 de -6,0%. Además, los valores de tiempo para el sprint de 10 m obtenidos en esta investigación son consistentes con los reportados por MacMaster et al. (2021), quienes observaron promedios de 1,8 s en pre-PHV, 1,7 s en circa-PHV y 1,6 s en post-PHV. Estas fases se corresponden en el presente estudio con BB2 (1,89 s), BB3 (1,66 s) y BB4 (1,66 s), respectivamente. La altura alcanzada en el salto CMJ en nuestro estudio sigue una tendencia similar a la observada en las variables de sprint, evidenciando una mejora progresiva a medida que avanza la madurez biológica. No se observaron diferencias significativas entre BB2 y BB1 (p = .998); sin embargo, sí se registraron diferencias significativas entre BB3 y BB2 (p = .004), y entre BB4 y BB3 (p = .006). Es importante destacar que el incremento en la altura del salto presenta un patrón más constante en comparación con lo reportado por MacMaster et al. (2021), quienes, al utilizar tres métodos distintos para estimar el estado de madurez, obtuvieron resultados con una mayor variabilidad en la evolución del CMJ. En las tres pruebas analizadas previamente (10 m, 30 m y CMJ), es importante considerar que la edad esquelética —como indicador biológico de madurez— se correlaciona positivamente con la estatura y el peso corporal. Además, diversos estudios han evidenciado una relación inversa entre la edad esquelética y el tiempo en el sprint de 40 m, así como una correlación positiva con la altura alcanzada en el CMJ. Gundersen et al. (2022), por ejemplo, observaron estas asociaciones en jugadores SUB-14 y SUB-15, equivalentes en nuestro estudio a las bandas BB3 (edad media: 14.25 años) y BB4 (edad media: 15.97 años). Sin embargo, en nuestro análisis, el aumento significativo en estatura y peso entre BB2 y BB1 —reportado también por Segueida-Lorca et al. (2022)— no se traduce en mejoras en el rendimiento de estas pruebas, a diferencia de lo observado en las bandas siguientes. Esta discrepancia puede explicarse por al menos tres razones. Primero, las correlaciones señaladas por Gundersen et al. (2022) fueron identificadas en jugadores de mayor edad (Sub-14 y Sub-15), mientras que BB1 y BB2 en nuestro estudio presentan edades medias considerablemente menores (13.13 y 12.97 años, respectivamente), donde los efectos de la madurez sobre el rendimiento podrían no ser tan marcados. Segundo, la mejora en el rendimiento durante la pubertad podría estar mediada por adaptaciones propias de este periodo, como el aumento de la masa muscular (Morán et al., 2017), el vínculo entre la fuerza y la altura del CMJ, así como la capacidad de sprint en jugadores jóvenes de élite (De Hoyo et al., 2016). También se ha documentado en adultos la relación entre fuerza, sprint y salto (Wisløff et al., 2004). No obstante, en nuestro estudio, el aumento significativo de la masa muscular no ocurre entre BB3 y BB2 (p = .121), sino entre BB4 y BB3 (p < .001), lo que coincide mejor con los rangos de edad descritos por Gundersen et al (2022). Tercero, los cambios neuromusculares derivados del crecimiento y la maduración también podrían influir en el rendimiento. Si bien se han observado aumentos moderados en la activación de unidades motoras en niños prepuberales sometidos a entrenamiento de fuerza (Tumkur et al., 2021), se ha propuesto que estos cambios son más relevantes en etapas avanzadas del desarrollo (Randor et al., 2018). En cuanto a las pruebas de 20 m zig-zag y Yo-Yo IR1, y según nuestro conocimiento, este estudio es el primero en describir y comparar su evolución en futbolistas categorizados por bandas biológicas (BB). En la prueba de 20 m zig-zag, a diferencia de otras evaluaciones, se observa un cambio significativo únicamente entre BB4 y BB3 (Δ = -4.6%; p < .001), sin diferencias relevantes entre BB3 y BB2 (Δ = -3.4%; p = .126) ni entre BB2 y BB1 (Δ = -2.7%; p > .999). Estos hallazgos coinciden con lo reportado por Valente et al. (2014), quienes vinculan positivamente la fuerza de piernas y la masa libre de grasa (FFM) con el rendimiento en velocidad, regate y cambio de dirección (COD). Además, podrían explicarse por el aumento significativo en la masa muscular (kg) únicamente entre BB4 y BB3 (p < .001), según Segueida-Lorca et al. (2022). Adicionalmente, este resultado puede deberse a las elevadas demandas neuromusculares del COD, como aceleración, desaceleración y cambios rápidos de dirección, que requieren un mayor control motor y eficiencia en el reclutamiento de unidades motoras (Sariati et al., 2021). Estas mejoras parecen acentuarse en etapas post-PHV, cuando se optimiza la tasa de disparo neuromuscular. A esto se suma la influencia positiva del estado de madurez sobre el rendimiento en COD (Negra et al., 2022), y la mayor experiencia en entrenamiento sistemático de los jugadores de BB4, quienes muestran un rendimiento superior posiblemente debido a su exposición prolongada al entrenamiento y a un mayor desarrollo físico-técnico (Andrašić et al., 2021). En relación con la prueba Yo-Yo IR1, se observó una mejora significativa únicamente entre las bandas biológicas superiores (BB4 vs BB3; p < .001), siguiendo un patrón similar al registrado en la prueba de zig-zag de 20 metros. Es importante destacar que esta prueba ha sido recomendada principalmente para poblaciones mayores de 13 años (Schmitz et al., 2019), motivo por el cual no se incluyeron datos correspondientes al grupo BB1. Al comparar las distancias recorridas por nuestros participantes con los valores reportados por Deprez et al. (2014) en futbolistas belgas agrupados por edad cronológica, se observó que el rendimiento del grupo BB2 no difiere significativamente del grupo Sub-13 (890 ± 354 m; p = .320). Este hallazgo refuerza la validez del uso del agrupamiento biológico como un criterio alternativo y posiblemente más preciso para analizar el desarrollo físico y el rendimiento en jóvenes futbolistas. Una limitación del presente estudio es su diseño transversal, lo que impide establecer relaciones causales entre maduración y rendimiento físico. Asimismo, aunque se consideró el entrenamiento sistemático como un factor influyente, no se cuantificó de forma objetiva el volumen ni la calidad del entrenamiento previo en cada grupo. Finalmente, la ausencia de datos en la categoría BB1 para la prueba Yo-Yo IR1 restringe la posibilidad de realizar un análisis completo de esta variable. En cuanto a las futuras lineas de investigación, se sugiere realizar estudios longitudinales que permitan observar la evolución individual del rendimiento en función del crecimiento y la maduración. También sería relevante incorporar pruebas de fuerza máxima, análisis cinemáticos y control neuromuscular, con el fin de profundizar en los mecanismos que explican las diferencias de rendimiento entre bandas biológicas. Además, incluir mediciones hormonales podría complementar el uso del método de Bio-Banding, tal como proponen Massa et al. (2022), ofreciendo una caracterización más precisa del estado puberal mediante biomarcadores. Finalmente, considerar la interacción entre variables psicológicas, tácticas y madurativas aportaría una visión más integral del desarrollo del joven futbolista. Los resultados de este estudio respaldan el uso de la categorización biológica como un enfoque más preciso que la edad cronológica para interpretar el desarrollo físico en jóvenes futbolistas. Desde una perspectiva aplicada, este método puede ayudar a los entrenadores y clubes a diseñar programas de entrenamiento más individualizados y equitativos, ajustando las cargas y exigencias de acuerdo con el estado de maduración de cada jugador. Además, su implementación puede mejorar los procesos de detección y desarrollo de talento, evitando sesgos asociados a la edad cronológica, y contribuir a la prevención de lesiones, al adaptar las demandas físicas al nivel de maduración. Finalmente, se recomienda seguir investigando la relación del Bio-Banding con aspectos técnicos, tácticos y psicológicos, a fin de avanzar hacia una visión más integral del rendimiento y la formación del joven futbolista. CONCLUSIÓN Los resultados
del estudio muestran que existen diferencias en la aptitud física de
futbolistas jóvenes cuando son agrupados según su edad biológica. Los
jugadores con mayor grado de maduración presentaron mejores desempeños
en el sprint de 10 y 30 metros, el salto con contramovimiento (CMJ), la
distancia recorrida en el Yo-Yo Intermittent Recovery Test Nivel 1
(YoYoIR1) y el test de agilidad en Zig-Zag de 20 metros. Estos
hallazgos refuerzan la importancia de considerar la maduración
biológica como un factor determinante en la interpretación del
rendimiento físico en futbolistas en etapa formativa.
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Dirección para correspondencia Pérez-Contreras, Jorge Magíster Universidad Santo Tomás, Escuela Ciencias del Deporte y Actividad Física, Chile ORCID: https://orcid.org/0000-0002-2314-0204 correo electrónico: jperez51@santotomas.cl Recibido: 28-05-2025 Aceptado: 10-11-2025
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